El nombramiento de María Guadalupe Chávez Meza como directora de Gobernación de San Luis Potosí, realizado por el gobernador Ricardo Gallardo Cardona, ha provocado severas críticas y cuestionamientos, al tratarse de una funcionaria que ya había sido destituida previamente de la administración estatal por un caso de discriminación.
De acuerdo con el propio Ejecutivo, el relevo en la Dirección de Gobernación forma parte de una supuesta reestructuración para erradicar vicios arraigados durante décadas en esa dependencia. Como parte de este proceso, se ejecutó una depuración masiva del personal, con el despido de la mayoría de los trabajadores y la reubicación de algunos en otras áreas del Gobierno del Estado.
No obstante, el discurso oficial de “limpieza” y combate a las prácticas irregulares contrasta con el perfil de la nueva titular. Chávez Meza fue separada de su cargo en la Secretaría de Educación del Gobierno del Estado (SEGE) en marzo de 2023, luego de que se acreditara un caso de discriminación en contra de integrantes de comunidades indígenas, situación que en su momento fue calificada como grave por el propio gobernador.
Para diversos sectores, la designación representa un mensaje contradictorio y pone en entredicho la congruencia del gobierno estatal, al reincorporar a una exfuncionaria sancionada por conductas que atentan contra los principios de inclusión, legalidad y respeto a los derechos humanos.
Aunque se ha informado que la nueva directora operará con un equipo totalmente renovado y bajo la supervisión directa de la Secretaría General de Gobierno, las críticas persisten y apuntan a que el problema no radica únicamente en la estructura de la dependencia, sino en los criterios utilizados para nombrar a quienes la encabezan, especialmente en áreas sensibles encargadas de la regulación, inspección y gobernabilidad del estado.









