Después de que en las pasadas horas se hiciera viral la invitación a jóvenes de asistir a una fiesta para contagiarse de coronavirus, Suecia se convirtió en tendencia en redes sociales, debido a que según
Sólo para tenerlo como contexto, Suecia fue señalada como la excepción europea.
¿Por qué? Mientras sus vecinos llamaban a la cuarentena, el país nórdico apostó por la responsabilidad individual de los ciudadanos.
Con una dosis de recomendaciones sobre el distanciamiento social, los protocolos de higiene y la difusión de información veraz sobre el coronavirus; Suecia apostó por el sentido común de la ciudadanía y no ordenó el confinamiento obligatorio —ojo, nada de fiestas COVID-19.
Suecia no aplica el confinamiento contra el COVID-19.
El viernes, el ministro de Exteriores dijo que «era un mito» que en Suecia se haga «vida normal».
Lo que sí aplicó fue prohibir las reuniones con más de 50 personas y las visitas a los asilos.
Sin embargo, con estas medidas Suecia no la ha librado —ni tampoco ha logrado contener la tasa de mortalidad. De hecho, el 16 de abril pasado, el Parlamento le dio luz verde al gobierno para aplicar medidas más restrictivas como el cierre de puertos, escuelas y centros deportivos.





