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Agonía Cultural Potosina

San Luis Potosí es la cuna de grandes artistas como Julián Carrillo, Manuel José Othón, Francisco González Boca Negra. Dignos representantes mundiales que han influido en la historia, y que han elevado el orgullo potosino. También posee un patrimonio cultural invaluable, admirado por propios y extraños. Estos precedentes, aunados a otros atributos como la localización estratégica que nos pone al centro del país, son suficientes motivos para colocarnos entre los estados de mayor cultura.
¿Qué pasa entonces?

Por la definición comienza el entendimiento. Se puede hablar de cultura para referirnos a lo que nos rodea naturalmente; se imprimen características propias de una sociedad y su contexto específico. La otra definición considera la educación, la formación; la conciencia que se desarrolla desde el conocimiento. El gestor y las instituciones de índole cultural están encargadas de promover y dar espacio a las actividades que preservan la tradición y a las expresiones artísticas que fomentan el crecimiento cultural.

El problema comienza cuando los encargados de gestionar la cultura, carecen de la misma.

El espacio más importante de expresión artística en San Luis Potosí es, sin duda, el Teatro de la Paz. Un emblema de arte y cultura potosina que por años ha presentado a los mejores artistas que han pisado tierra tunera. Y es esta relevancia la que vuelve insensato generar un programa pandémico carente de cultura, con un contenido básico comercial que fácilmente evoca una agrupación de restaurante. Y la intención no es ser despectivo con el oficio de la música, sino puntualizar que la creación o reproducción de música comercial está enfocada en la venta, no en el aporte cultural.

Hace algunos años la capital potosina generaba festivales culturales de grandísima calidad. Resultaba una experiencia por demás enriquecedora. Difícil olvidar el día que se presentaron los embajadores musicales de Cuba: Buena Vista Social Club; los recuerdos de aquellos días de festival donde tenías que organizar lo mejor posible tu agenda para aprovechar todos los eventos que te ofrecía la ciudad. San Luis era competitivo con estados como Zacatecas, Querétaro o Jalisco; peleándose por presentar los mejores músicos o escritores.

Pero no depende solo de una institución gubernamental. La cultura es el resultado de un trabajo colectivo. Es inconcebible que una universidad tan importante como lo es la Universidad Autónoma de San Luis Potosí, en cien años no haya podido desarrollar un departamento formal de cultura; una facultad de música, de arte. Porque a pesar de que existe un área cultural, produce solo artistas amateurs que terminan por generar ambigüedad en el preciso concepto del arte y el artista.

Y este es precisamente el daño más grave de seguir solapando gestores incompetentes. Estamos en una sociedad que se conforma consumiendo cualquier contenido. Una sociedad inculta que no distingue ni géneros, ni estilos. Conciben de igual forma una orquesta sinfónica que “Los ángeles azules sinfónico”. Estamos manteniendo cuasi artistas que no hacen más que devaluar el arte serio y formal.

Necesitamos gestores culturales que vivan el arte, que dediquen su vida a la cultura. Un personal preparado, con vocación de enseñanza e incluso por la política. Estamos cansados de gestores improvisados, pretenciosos y superficiales que no hacen más que agitar su copa de vino Lambrusco.

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