Este año ha ido muy mal, ¿No lo creen? A mí me gusta pensar que todo esto es una pesadilla, la peor que he tenido, pero que, dentro de poco, voy a despertar.
¡Pues no! Esta es la realidad.
Ahora pienso que no somos el virus, sino una enfermedad auto inmune. Si, esa en la que el propio sistema de protección, se convierte en el agresor, atacando y destruyendo los propios órganos y tejidos. Como el virus del VIH, se va echando a su propio sistema de defensas.
Tenemos potencial de poder solucionar esto, ya hay algunos que estamos en esa lucha. Tristemente, están matando a entes individuales y paulatinamente quieren eliminar a sistemas completos.
Eugui Roy Martínez Pérez, Homero Gómez González, Raúl Hernández Romero, Nora López, José Luis Álvarez Flores, Samir Flores Soberanes, Julián Carrillo, Isidro Baldenegro López y una lista que me gustaría terminar, pero que sigue agregando nombres. Se trata de “revoltosos” que van en contra del sistema extractivista, que luchan y defienden los derechos que la naturaleza debería tener, que estudian para que el conocimiento nos haga libres. Son esas las personas que deberían estar en puestos públicos importantes, que genuinamente ven por el interés de la naturaleza, que va de la mano del bienestar de todos, incluyendo los seres humanos. Necesitamos ratificar el Acuerdo de Escazú para una mejor gobernanza de los derechos de la naturaleza y de quienes la defendemos.
Una pandemia ya nos está demostrando que estando nosotros adentro, el planeta se da “un respiro”. Nos ha demostrado que los combustibles fósiles en el suelo están mejor, no dañan a ningún organismo. Por el contrario, sacarlos de ahí rompería con todo ese equilibrio. Y esta masacre, nos da cada vez más la razón a quienes pensamos que el planeta está mejor sin tanto egoísmo.
Desafortunadamente, ante estas crisis, en lugar de ser resilientes y aprender, nos regresamos 40 años en la historia para repetir errores que sólo van acortando nuestra supervivencia como especie. Rocío Nahle y Andrés Manuel López Obrador han decidido que no se invertirá en energías renovables, limitando permisos para nuevas plantas eólicas o solares. Entiendan, señores, que eso es invertir en algo obsoleto, ¡En algo que no tiene futuro! ¿Cómo se atreven a pedir ahora, a los científicos investigadores, donar de su sueldo para la emergencia sanitaria? ¡Detener la refinería podría ahorrar muchísimos gastos en salud a futuro!
El COVID-19 ya se ha cobrado la vida de aproximadamente 308, 899 personas, hasta este día. La crisis climática se está cobrando vidas desde la perspectiva social hasta la perspectiva de enfermedades y consecuencias a largo plazo. Si seguimos en nuestra adicción a los combustibles fósiles, las temperaturas del planeta irán en aumento, causando desastres naturales como inundaciones e incendios (recuerden las víctimas que ya se han cobrado los incendios del Amazonas), aumento de enfermedades transmitidas por vectores (El COVID es una probada de lo que viene.
No entienden que esta temperatura está descongelando enfermedades que se encuentran “dormidas” en los polos, de las cuales no tenemos conocimiento), aumento de las sequías y, por ende, falta de agua… la desalinización ya no va a funcionar, para aquellos que quieran defenderse bajo este argumento, si el agua no tiene la suficiente cantidad de oxígeno o tiene un pH ácido.
Esto es un grito de auxilio, porque la impotencia me ha invadido, porque el mundo está dirigido por entes que sólo luchan por el maldito papel, porque, aunque hay soluciones, si no jalamos todos parejo, esto no va a funcionar. El sistema que tenemos ya es obsoleto, es momento de voltear a lo renovable.
Utiliza tu coraje, utiliza tu enojo, redirígelo a algo que traiga un bien, no dejes que el mal que te han hecho se multiplique. Transfórmalo y tu has lo contrario.
Ayúdame, porque en medio de esta carnicería, cerrar los ojos a la realidad y pensar positivamente, es un reto imposible de cumplir.






