El Dios Bad Bunny

¡YA! De una vez por todas, se tiene que aclarar; para la tranquilidad de muchos y la iluminación de otros. ¿Quién es Bad Bunny? Y lo más importante ¿Por qué hablar de él?

Benito Antonio Martínez Ocasio, es un intérprete del género urbano, de trap y reggaetón; el puertorriqueño que está en boca de muchos. Para sus seguidores es un modelo de vida, un fenómeno, una inspiración y una aspiración. Haga lo que haga, será aplaudido. Nada fuera de lo común. Así ha pasado con rockeros, con estrellas de Pop y diversos géneros de cada época.

Lo que verdaderamente llama la atención es el alcance que ha generado, junto a calificativos completamente incorrectos, como: “Compositor”, “Cantante” o “Artista”. Y este problema no es exclusivo de estos personajes. El error comienza cuando a cualquier persona con algo de fama, se le nombra “Artista”; cuando no existe un término adecuado para dimensionar la diferencia entre elegir cuatro notas que suenen “lindo”, y el verdadero proceso de composición musical. La falta de criterio para entender que el término “cantar” está unido al proceso de desarrollar la voz como un instrumento musical, y no para referirse a la acción de hablar con ritmo.

Podemos suponer que Bad Bunny es el máximo exponente del género, y esta es la razón de su relevancia. Pues no, no lo es. El género urbano ha existido por más de 20 años. No me voy a meter en temas de que “si es bueno, o malo”. Ya se sabe que es música muy básica que contiene formulas como cualquier producto comercial, con la finalidad de que toda la gente, sin importar su conocimiento, pueda consumirlo. Pero ni en esta subcultura destaca.

Y esta es justamente la razón de porqué es tan importante hablar de él. Bad Bunny NO es un fenómeno musical, es un fenómeno de redes sociales en el momento de mayor consumo de plataformas de esta índole. En un segundo, literalmente, obtuvo un millón de “likes”. Se vuelve tendencia con gran facilidad. Es un producto diseñado para esta época, un artículo más del supermercado llamado Internet.

Lo verdaderamente preocupante, es que el mensaje se tergiversa en ideal.

Podemos ver a FEMINISTAS alabándolo por la simple razón de vestirse de mujer. Así, sin cuestionar la incongruencia del discurso total, sin percatarse que solo son un sector más a quien encontraron una nueva formula para vender un falso ideal. Nos topamos con la nueva generación de futuros músicos que, influidos por la farsa del talento, pretenden generar música sin preparación de ningún tipo. Y ¿Qué podemos esperar de esto? Infinidad de intentos fallidos que terminarán en frustración. Y si es que alguno persevera con el mismo ideal, solo será para reproducir el mismo producto.

Por eso es tan importante entender que Bad Bunny no es ni músico, ni compositor, ni cantante, ni artista. Cabe más en los nuevos adjetivos de “Influencer” o “Youtuber”, donde la calidad del contenido no importa, pero tampoco debe de trascender.

Juanjo Mejía / índigo / 15 de abril de 2021.