El viaje de potosinos por las desiertas calles de Barcelona

Caballo Negro: Una columna de Emisor MX

Los últimos días de las vacaciones por Europa fueron en Barcelona, donde la Guardia Civil ya no permitía vagar por las calles tanto a catalanes como extranjeros, incluso, estuvieron a minutos de la “hora cero”.

Parecía un viaje normal. Los primeros días en países Europeos daban la sensación de que las vacaciones planeadas entre 10 amigos estaban saliendo a la perfección. La primera parada fue Londres. La vida cotidiana londinense no parecía ser afectada por el virus que tenía preocupado, literalmente, a medio mundo.

Adrián, uno de los potosinos que estuvo en el viaje narra que los tres días en Inglaterra transcurrieron de lo más normal, incluso, tuvieron la oportunidad de ir a un partido de la Premier Ligue: Arsenal contra el Westham, exequipo de “El Chicharito”.

El viaje continúo por Alemania, Francia, Holanda y Praga, en esos países comenzaba a notarse algo extraño en el ambiente. Algunas horas las calles lucían solas, al día siguiente, toda volvía a la normalidad.

Fue en España donde la situación de un giro de 360 grados: Adrián narra a EMISOR MX que de Berlín iban a viajar en tren a Praga, así que decidieron regresar a Ámsterdam, sin embargo, las noticias y mensajes de amigos les alertaron que la situación en el viejo continente se estaba volviendo crítica. Se percataron que de Praga no podrían llegar a España, pues las autoridades españolas comenzaron a cerrar sus fronteras. Ahí fue donde la preocupación les alcanzó. Obligatoriamente tenían que estar en el país español, pues ese era la salida de regreso a México.

“Ahí fue donde dijimos: ¿Qué hacemos? Tuvimos que regresar a Holanda y viajar a Barcelona, ahí teníamos el vuelo de regreso a México, aunque todavía faltaban un par de días”, explica los países aún no cerraban fronteras con Países bajos.

La llegada a Barcelona, a diferencia de otros países, el aeropuerto ya se encontraba solo. Los taxis solo podían ser abordados por un par de personas. No más. Aquí encontraron que los últimos días de las vacaciones por Europa, específicamente en Barcelona la Guardia Civil ya no permitía vagar por las calles tanto a catalanes como extranjeros, incluso, estuvieron a minutos de la “hora cero”, pues explica que en unas horas mas tarde la frontera por donde ellos habían llegado también fue sellada.

“Adelantamos la llegada a España, ya no podías salir, solo una persona hacía el súper y regresaba, las calles lucían completamente vacías, fue una sensación extraña no ver a muchas personas, mientras esperábamos el check in del hostal nos fuimos a un jardín, ahí llegó la policía rápidamente y nos pidió dispersarnos y regresar. También en el cambio de hostal, íbamos en grupo y de igual forma nos dijeron que debíamos dispersarnos, entendimos que lo que veíamos en las noticias y en redes sociales estaba sucediendo realmente”.

Ahí entendieron la magnitud de la pandemia, y como el coronavirus había golpeado a la población española.

Trataron de regresar antes de lo programado a México, donde la situación no era tan alarmante como en estos días, sin embargo, la aerolínea les cobraba el doble del boleto para regresar antes de tiempo, decidieron esperar.

A su regreso a México, como personas responsables, se encuentran aislados y al momento no presentan síntomas, no obstante, señalan que en los aeropuertos no encontraron ningún tipo de filtro y el flujo de personas era de mayor consideración que en los del viejo continente.