Hoy les volvimos a escribir desde esta columna. Hemos puesto una pausa a todo. Queremos dedicar unos minutos para abordar un caso que ha dado mucho de qué hablar en los últimos días, no solo en San Luis Potosí, el tema ya trascendió a nivel nacional.
Sin pretensiones de investigadores, solo compartimos esta columna de opinión.
¿Usted qué precio estaría dispuesto a pagar por colaborar con las autoridades?
Como seguramente ya lo sabe, el lunes 13 de diciembre se registró un enfrentamiento entre Policías de Investigación de la Fiscalía General del Estado de San Luis Potosí y presuntos criminales sobre la carretera SLP – Ojuelos. El saldo del refuego: dos civiles muertos y tres elementos heridos.
Hasta ese momento parecía un enfrentamiento más en territorio potosino. Sin embargo, se dio a conocer que una mujer de aproximadamente 30 años perdió la vida en los hechos, además de un hombre joven, quien después se supo, era abogado.
Rápidamente las imágenes comenzaron a circular copiosamente en redes sociales. A simple vista, se observa que el joven que había perdido la vida portaba una placa de policía. Momentos después la propia Fiscalía informó que el joven no pertenecía a la corporación y desconocía el por qué viajaba en el mismo vehículo de los agentes.
Entonces, las preguntas comenzaron a surgir y las respuestas no eran propiamente las más convincentes:
¿Qué hacía un civil con una placa de policía y viajaba en el mismo vehículo de los agentes de investigación?, ¿Por qué se le otorgó una placa y se le permitió abordar el vehículo?
Si los agentes se encontraban en una investigación delicada, ¿por qué se le permitió al civil acompañarlos? Y así podrían surgir más preguntas; lo que realmente preocupa son las respuestas:
La autoridad respondió:
Que el joven se encontraba en la investigación (ya que casi de forma voluntaria) aportaba datos a los agentes y se le concedía acompañarlos en dichos operativos.
Ese lunes 13 de enero, el joven subió “circunstancialmente” a la camioneta que después participó en el enfrentamiento y que resultó con incontables impactos de bala.
Minutos después del ataque, la Fiscalía informó que la escena del crimen quedó completamente abandonada ya que se dio prioridad atender a los elementos que habían resultado heridos en el enfrentamiento y que en ese lapso de tiempo, “alguien”, quizá podría haber puesto la placa en ese preciso lugar.
¿Y los protocolos?, ¿Cómo es posible que a minutos de haberse registrado una balacera la escena se quede completamente sola? ¿A dónde fueron? ¿Quiénes regresaron?, en fin.
Ante este breve ejercicio de preguntas y respuestas, solo podemos concluir que el precio que pagó este joven fue altísimo, “lo más caro”, lamentablemente pagó con su vida el “ayudar” a las autoridades.
Jaque Mate




