A dos años de la actual Legislatura, el Congreso de San Luis Potosí acumula malas calificaciones y un rezago legislativo creciente, de acuerdo con las evaluaciones de Congreso Calificado.
Entre marzo y septiembre de 2026, la eficacia legislativa cayó del 57 al 54 por ciento, mientras que la calificación individual más alta se desplomó de 7.04 a apenas 3.63 puntos.
Las cifras exhiben un Congreso que acumula pendientes: las iniciativas sin dictaminar aumentaron de 229 a 374 y la publicación de actas de comisiones cayó de 20 a solo dos.
Además, en julio se registró el mayor ausentismo en sesiones de Pleno, con 20 diputados que faltaron al menos una vez, mientras que las propuestas ciudadanas continúan enfrentando obstáculos para avanzar.
Más pendientes y calificaciones reprobatorias. A dos años de trabajo legislativo, los números ponen en duda la productividad de los diputados y evidencian que presentar propuestas no necesariamente significa convertirlas en resultados para la ciudadanía.









