La tarde de este martes, policías estatales incursionaron en una zona despoblada entre cañaverales, sin que hasta ahora se haya explicado con claridad el objetivo del operativo ni las condiciones de riesgo bajo las cuales fue desplegado. En ese contexto, un civil, no identificado, presuntamente atacó con un machete a un elemento identificado como Israel Gómez, causándole diversas lesiones.
La respuesta de la Guardia Civil fue inmediata y extrema: el civil fue abatido a tiros y murió en el lugar. La corporación no ha precisado si existieron intentos previos de contención, disuasión o sometimiento, ni si el uso de armas de fuego fue realmente la última opción, como lo marcan los principios de legalidad, necesidad y proporcionalidad en el uso de la fuerza.
Tampoco se ha informado cuántos disparos se realizaron, qué agentes accionaron sus armas ni si se cuenta con registros audiovisuales que respalden la versión oficial.
Aunque el elemento lesionado fue trasladado a un hospital y se reporta estable, el saldo final del operativo es un civil muerto y una investigación que, como en casos anteriores, queda en manos de la Fiscalía General del Estado, una instancia que históricamente ha mostrado poca contundencia para sancionar abusos cometidos por fuerzas de seguridad.









