La rebelión por la vida

¡Ya estuvo!: Una columna de Mel J

La rebelión ya está aquí, después de el cansancio de soportar el letargo de los políticos, de los “poderosos”, que prefieren encerrarse entre 4 paredes de pantallas e ilusiones, que el buen Ray Bradbury relató en su novela “Farenheit 451”. No estamos lejos de la ciencia ficción.

Desde 1972 comenzaron a encenderse los focos de alerta. La cumbre de la Tierra en Estocolmo nos advertía que, al paso en que “íbamos”, el futuro sería incierto para las siguientes generaciones, o al menos no tan verde y sano como lo era. La víspera de extinción se veía venir no por alarmistas, sino por la comunidad científica.

Hoy en día, la contaminación del aire se lleva a 9 millones de personas a la tumba de forma prematura. La contaminación no se debe a “causas naturales”, sino a la quema de combustibles fósiles… comiencen a seguir el hilo. Esto se va poniendo pesado, y si… también se respiran metales pesados.

Mientras en unos lugares, el agua impide que actividades normales se desarrollen, en otros lados, su ausencia está matando. Venecia ha cancelado su festival de primavera por el incremento del nivel del mar (5 mm al año); la Antártida está perdiendo hielo a una velocidad acelerada de 6 veces más que hace 30 años; Cape Town declaró en 2019 su “Día Cero”, obligando a la población a vivir con el mínimo indispensable de recursos hídricos.

El principio precautorio se mencionó por primera vez en la Declaración de Río de Janeiro, aprobada por la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo, en junio de 1992, el cual enmarcaba que, para la protección del medio ambiente, los Estados deberán aplicar el criterio de precaución, conforme a sus capacidades. Se hace un énfasis en las ocasiones en las que haya peligro de daños irreversibles, donde la falta de certeza científica absoluta no debe usarse como razón para postergar la adopción de medicas eficaces, en función de costos para impedir la degradación del medio ambiente. Este principio es comúnmente ignorado y minimizado por todos los negacionistas de la crisis climática. ¿Es en verdad necesario que nos esté llevando A TODOS la fregada, para aceptar que las cosas ya están sucediendo?

Y la lucha sigue, especialmente ante los negacionistas, quienes intentan, con el vacío de información, no sólo desprestigiar, pero negar rotundamente la realidad que ya estamos enfrentando. ¿Prefieres vivir toda tu vida deprimido por lo que pasa, o prefieres actuar y detener la crisis? Yo me voy por la segunda opción.

XR, Extinction Rebellion nace de la emergencia planetaria. Recordemos que todas las revoluciones no han sido libres de violencia, a pesar de que esta sea pacífica.

Es por eso que el 31 de octubre del 2018, los primeros rebeldes despertaron en el Parlamento Inglés de Londres: Se bloqueó el puente del río Támesis, se plantaron árboles en medio de la Plaza del Parlamento y se excavó un hoyo para sepultar un ataúd, representando nuestro futuro.

El movimiento mundial demanda, a nombre de la humanidad:

Decir la verdad, declarando emergencia climática y ecológica por parte del gobierno

Actuar ahora, deteniendo las emisiones de gases de efecto invernadero a 0 absoluto para el 2050

Creación de asambleas ciudadanas, las cuales tomarán decisiones y aplicarán la justicia climática y social

Se busca la adaptación, la colaboración por medio de la movilización, todo para realizar un verdadero cambio en el sistema actual. Pretenden seguir un ciclo de acción, reflexión, aprendizaje y experiencia para poder tomar acciones concretas y eficaces, todo por medio del desafío al sistema de poder, para cambiar estructuras y conseguir la supervivencia no sólo de la especie humana, pero de toda la naturaleza.

La alarma ya sonó

¿A qué hora vas a decidir dejar de apagarla, y despertar?

Rebélate o extínguete.