La muerte de Gabriel Salvador Martínez Flores, “Salvita”, de 21 años y estudiante del séptimo semestre de Criminología de la UASLP, ha provocado indignación entre familiares, compañeros y ciudadanos.
El joven fue asesinado de dos disparos el pasado fin de semana en la calle Cometa, en la colonia Rural Atlas. Su familia sostiene que el caso ni siquiera ha tenido la atención pública que merece, mientras crece la exigencia de esclarecer el homicidio.
Su tía, publicó una carta dirigida a la presidenta Claudia Sheinbaum, en la que cuestionó el manejo de las cifras de violencia y reclamó que detrás de cada número existen familias que quedan destruidas.
Una segunda carta dirigida el Gobernador, a la Fiscalía y a la Secretaría de Seguridad, en la que pide justicia por su sobrino, no pide una despensa, ni un discurso, quieren detenidos y que el asesinato de Salvita no quede impune.
“Salvita” era deportista, integrante del equipo de tiro con arco de la Facultad de Derecho, además de trabajar para apoyar a su familia. Vendía alimentos entre sus compañeros y los fines de semana ayudaba en un puesto de ropa.
La comunidad universitaria y familiares impulsaron el llamado #JusticiaParaSalvita, mientras exigen resultados y que el homicidio no quede archivado.
El caso vuelve a poner sobre la mesa una pregunta incómoda: ¿cuántas víctimas quedan fuera de los discursos oficiales mientras sus familias siguen esperando justicia? La exigencia ahora está en manos de las autoridades para demostrar que la muerte de un joven potosino no será simplemente otro expediente olvidado.









