“Eres el mejor ejemplo de la clase política: oportunista, sin principios, sin valores, sin ideales y anteponiendo los intereses personas sobre los de la ciudadanía y el electorado que votó por ti como abanderada del PAN y como una supuesta oposición”, es así como el pueblo le da la bienvenida a Aranza Puente al Verde.
Y es que el pasado 22 de enero fue presentado como una renuncia por “violencia política” al interior del Partido Acción Nacional, este 5 de febrero quedó evidenciado como un movimiento político más que evidente. La diputada local por el VIII Distrito, Aranzazú Puente Bustiundui, se integró formalmente a las filas del Partido Verde Ecologista de México (PVEM), apenas días después, muy pocos días después, de abandonar el PAN bajo un discurso de victimización.
La rapidez del cambio de camiseta no pasó desapercibida. En menos de dos semanas, la legisladora pasó de denunciar presuntas prácticas que, según afirmó, limitaban su participación política, a ser recibida con elogios y reflectores por la dirigencia del Partido Verde, al que ahora llama su “nueva casa”, asegurando, sin mayores explicaciones, que no “cambió de convicciones”…. ¿solo las vendió?.
Durante su mensaje, Puente Bustiundui intentó justificar su adhesión al PVEM como una “profundización” de principios, pese a que no explicó cómo estos encajan con un partido distinto al que la llevó al Congreso y por el cual obtuvo el respaldo ciudadano.
Arropada por Ruth González Silva y por el secretario general del PVEM en San Luis Potosí, Ignacio Segura Morquecho, la diputada “de la herencia maldita”, fue presentada como una incorporación que fortalece al partido. Sin embargo, el trasfondo del movimiento deja dudas sobre el uso del argumento de “violencia política” como antesala de un salto estratégico hacia otra fuerza partidista.









